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sábado, 7 de octubre de 2017



¿Dónde está Hubert?



Saludos a todos. 

En estos últimos años han aparecido un sinnúmero de discusiones en internet que dan como cierto que el marino no esta enterrado en Burriana, que lo trasladaron a Alemania. Y que aunque la lapida continúa en su lugar de origen, en realidad el nicho está vacío. 

Como una muestra pongo el enlace del conocido foro de la Segunda Guerra Mundial:

En él se dice literalmente que “el cuerpo de Hubert Sasse, fue exhumado y trasladado a Cuacos en Yuste, en 1979”.

Estos días ha habido gente que me ha pedido que lo aclarara, y no puedo hacer más que contestar a la petición, si con ello ayudo a zanjar la cuestión.
Para empezar debo decir que cuando en 2013 conocí a Marta Kaufer, ella me aseguró que, contrariamente a esos rumores, Hubert continuaba enterrado en el cementerio del pueblo, y muy amablemente, puso a mi disposición toda la documentación generada desde el mismo día en que el cuerpo de Hubert Sasse llegó a la playa de Burriana.
Todos esos documentos, junto con el propio testimonio de Marta, fueron los que me ayudaron a descubrir detalles que de otro modo no habría conocido nunca y que me valieron para escribir la novela.
De todos esos documentos sólo voy a mostrar los estrictamente necesarios, ya que siempre he intentado respetar la voluntad de la família Kaufer a que no se exponga su intimidad. Admito que no es tarea fácil resumir la historia con unos pocos papeles, pero intentaré hacerlo lo mejor posible. 
Comencemos pues haciendo un poco de historia.

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A las 06:26 horas del 26 de mayo de 1943 y en plena Segunda Guerra Mundial, el sumergible de la Alemania nazi U-755 fue atacado por un avión británico Lockheed Hudson del Escuadrón N° 500 de la RAF, a 13 millas náuticas (24 km) al norte de la isla de Alboran. Debido a los daños sufridos y con vías de agua que le impedían sumergirse, el sumergible se vería obligado a volver a su base de Toulon (Francia).
Durante su viaje de regreso, el 28 de mayo de 1943el U-Boot se encontraba al noroeste de Mallorca, cuando fue localizado por otro Lockheed Hudson de la RAF que lo acabó rematando.
Tras el ataque, el U-755 se hundió en apenas unos minutos, aunque todos sus hombres tuvieron tiempo de abandonar la nave y lanzarse al agua.
La tripulación comenzó a nadar en tres grupos en el intento de avistar la isla de Mallorca, que se estimaba que se encontraba a 30 o 40 millas.
A media tarde y totalmente exhaustos, algunos de los hombres comenzaron a gritar pidiendo ayuda, pero debido a las fuertes corrientes no fue posible mantener una estrecha cohesión entre ellos y los más débiles acabaron disgregándose más y más. Como es de suponer, en el último grupo iban los malos nadadores y los heridos.
Al llegar la noche aún se observaban aproximadamente 20 hombres en la oscuridad. La hipotermia fue su peor enemigo (el agua estaba a 16º). Muchas vidas se malograron por la pérdida de calor.
Entre las 20:00 y las 21:00 horas se observaron 2 aviones a lo lejos. 
A las 03:30 avistaron a un destructor español a lo lejos, les estaban buscando con reflectores y encendiendo luces brillantes, pero una hora más tarde dejaron de hacerlo. Así transcurrió la noche entre alaridos de pánico.
Alrededor de las 10:00 horas de la mañana del día siguiente fue visto un hidroavión italiano y por la tarde se avistaron un número indefinido de aviones.
Aquel día transcurrió entre gritos y alaridos que se escuchaban a lo lejos, cada vez más débiles. Por a noche, sobre las 19:00 horas aparecieron dos destructores españoles. Sólo quedaban nueve hombres con vida.
Uno de los buques examinó la totalidad de la zona durante varias horas en busca de más supervivientes, tras lo que el comandante de la nave dio orden de regresar a Valencia con los náufragos a bordo.

El cuerpo de Hubert llegó a la playa 43 días después y, como todos sabéis, José Kaufer le dió sepultura allí mismo, en el cementerio de Burriana. Pero algo que mucha gente desconoce es que los restos del muchacho no fueron los únicos que llegaron a las costas españolas, los cuerpos maltrechos de cinco de sus compañeros arribaron a distintos puntos de Cataluña y fueron enterrados en cementerios de varias localidades de Barcelona y Tarragona.  
Allí recibieron sepultura, el cabo 1º de Marina Walter Klima, el teniente Dietrich Krebs, el cabo de Marina Willi Krips, el marinero Hermann Rakow, y el cabo 1º de Transmisiones Werner Eichler.

Los años fueron transcurriendo con total normalidad hasta que, a finales de los años setenta y bajo el patrocinio de la Asociación Alemana de Cementerios de Guerra (Volksbund), se inició la construcción de un cementerio en la población cacereña de Cuacos de Yuste, con la intención de reunir allí a todos los soldados alemanes fallecidos en territorio español.

Cuacos de Yuste
En 1979, Gabriele Poppelreuter (foto1), una joven de origen alemán afincada en Mallorca, recibió el encargo de iniciar la búsqueda de todos los soldados alemanes enterrados en España. Una ardua labor de más de tres años de exhaustiva investigación y documentación, en la que colaboraron estrechamente tanto la Embajada de la entonces República Federal de Alemania,
como las Comunidades autónomas.

Gabriele Poppelreuter en 1980
El cementerio fue terminado a principios de 1982 y pronto comenzó el traslado de los numerosos restos de soldados alemanes dispersos por la geografía española hasta Cuacos de Yuste.

Los restos de los soldados a su llegada a Yuste
En aquel mismo año los cinco compañeros de Hubert fueron inhumados de sus cementerios de origen y trasladados a Yuste, y luego Gabriele Poppelreuter se puso en contacto con los Kaufer con el fin de hacer lo mismo con los restos del marino, trasladándose hasta en tres ocasiones a Burriana.
Pero Marta Kaufer, siempre respetando el deseo de su padre, ya fallecido, se negó a que Hubert les abandonara. Y tras conseguir ponerse en contacto con Mathilde Erner, la hermana de Hubert en Alemania, le informó de lo que ocurría.


Al fin, tras un largo tira y afloja entre la familia Kaufer y la Asociación Alemana de Cementerios de Guerra, una carta enviada por Mathilde Erner en 1982 zanjó la cuestión. En aquella carta dio su negativa al traslado de los restos de su hermano al Cementerio Alemán, expresando su deseo de que Hubert continuara en el pueblo que le acogió.


Como se puede observar en esta carta de Matilde, la hermana del marino se opone a que los restos de su hermano sean trasladados a Cuacos de Yuste. Supongo que lo podréis leer sin problemas, pero dice textualmente: “No consiento en que los restos mortales de mi hermano sean trasladados al Cementerio de soldados de Yuste”.


Finalmente el Volksbund accedió a la petición de la hermana del marino y, desde entonces, Marta Kaufer, ha seguido cuidado de la lápida, acogiendo los restos del marino como si se tratara de su propio hijo.


Este último documento es un compromiso por parte de Marta Kaufer ante las autoridades de la República federal de Alemania a continuar velando por el cuidado de la tumba del marino. Como podéis ver está fechado a 31 de marzo de 1981.




El 14 de noviembre de 1982, Día Nacional de los Caídos en Alemania, se inauguró oficialmente el cementerio, con la asistencia de representantes de la Embajada Alemana, de la asociación de cementerios alemanes y cientos de familiares de los caídos, venidos expresamente desde Alemania para participar en el acto. 




Dicho esto, me queda añadir bien poco, sólo que, como recordaréis, los cinco compañeros de Hubert enterrados en Cuacos de Yuste son:

WERNER EICHLER
Fhr. Zur See 
15/02/1924
28/05/1943
Tarragona 
........
WALTER KLIMA 
Obergefreiter 
06/11/1921
28/05/1943
Sitges (Barcelona)
........
DIETRICH KREBS
Leutnant
09/11/1922
28/05/1943
Barcelona
.........
WILLI KRIPS
Gefreiter
12/10/1923
28/05/1943
Prat de Llobregat (Barcelona)
........
HERMANN RAKOW
Obermaat
14/01/1920
28/05/1943
Viladecans (Barcelona)

Y estas son sus tumbas:






Y como se puede comprobar, Hubert Sasse no está junto a ellos. Ni siquiera su nombre figura en el listado de los 182 soldados difuntos que descansan en Yuste.



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Y ya para terminar diré que en septiembre de 2014 viajé a Affeln, el pueblo dónde nació y vivió Hubert. Allí mismo sigue viviendo su hermana Mathilde con su familia. Ella tiene ahora 90 años, pero su mente sigue siendo clara y lúcida como la de una mujer joven. Todavía recuerda muchos detalles de la vida que le tocó vivir junto a su hermano.

Sentada en el centro podemos ver a Mathilde Erner, la hermana de Hubert, y detrás a su hijo Andreas, su mujer Marie Luise y la hija de ambos, Isabel. El que esto escribe, a la izquierda de la imagen.

Durante mi estancia pudimos visitar el cementerio del pueblo, y así pude ver también la tumba de los padres de Hubert.

Hubert con sus padres en 1942
La lápida de Anton y Theresa Sasse es muy sencilla y nunca faltan flores, y os puedo asegurar que su hijo Hubert no está allí con ellos.
Aunque es poco relevante, debo añadir también que Andreas y Maria Luise me han llamado hace pocos meses para comunicarme su intención de aprovechar las vacaciones estivales para viajar a España y visitar la tumba de su tio Hubert. La idea es que yo les recoja en el aeropuerto de Valencia y de allí ir a Burriana para visitar a Marta Kaufer, y luego todos juntos iríamos al cementerio. ¿Creéis que los familiares del marino vendrían a Burriana si realmente él no estuviera aquí?

Más allá de especulaciones y rumores, espero que esta pequeña serie de pruebas sea un fiel reflejo de lo que ocurrió realmente y una herramienta que nos permita conocer un poco más y fuera de toda duda la verdadera historia.
Saludos a todos, y encantado haber aclarado un poco las dudas. Y como no, recuerdos especiales a María José Piqueres


José Barceló

Sábado, 7 de octubre de 2017